domingo, 9 de enero de 2011

¿Te das cuenta?

En algún momento, te das cuenta de que
conoces la persona que llena tu vacío,
de que sabes como solventar tu soledad,
en ella está respuesta.
Te das cuenta de que puedes mirarle a los ojos
y más que ver, puedes sentir;
escuchar como tu corazón palpita pidiéndo
la eternidad de ese instante.
Te das cuenta de que el ser más fuerte,
usualmente llamado humano, también necesita
a esa otra persona, que te otorga una vida.
Te das cuenta de que eres débil, frágil,
eres porcelana en manos torpes,
o quizá, eres un granito de arena,
en un increíblemente extenso océno.
Pero te das cuenta, que ante ti está el ángel
que te sujetará, no te dejará caer, ni tampoco
dejará que la marea te arrastre.
Te das cuenta de que tienes frente a ti, tu vida.
Y aún así, no eres capaz de dar un paso,
no eres capaz de arriesgar toda la maravilla
que acabas de inventar,
no eres capaz de destrozar un sueño,
nada menos, que para convertirlo en una realidad.
Y no te das cuenta de que quizá, en el corazón
que tienes a tu vera, ocurra exactamente lo mismo.
Finalmente, das media vuelta, te vas.
Queda en ti, de nuevo, el enorme vacío que siempre hubo.
Te das cuenta de que no paras de desperdiciar oportunidades.
Ocasiones para amarle, para vivir.    
                                                            A.

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