Primero que nada, preguntémonos, ¿qué es? Dudo que, solamente, dos personas en el mundo coincidan totalmente en la respuesta.
No voy a meterme en si soy, o no, feliz. Me gustaría solo analizar qué es lo que llamamos felicidad y como se puede conseguir algo así, si es que tal meta se consigue.
Primero que nada, ¿qué entendemos por felicidad? ?Existe eso de felicidad absoluta, felicidad total? Yo creo que no. Más bien, podría existir la felicidad familiar, en la que disfrutas de un hogar en el que vivir, junto a tu familia y parientes, donde además, las cosas funcionan relativamente bien, y es un lugar al que deseamos llegar cuando concluye el día, o cuando terminamos la jornada laboral al mediodía. Pudiéramos hablar también de felicidad laboral, en la que tu trabajo te satisface, te llena, te siente alegre y de provecho realizándolo, es aquel oficio al que te apetece ir por la mañana y en el que no tienes problema en quedarte media hora más si fuese necesario. También se podría hablar de felicidad en el amor, cuando tienes una pareja a quién de verdad amas y que te ama honestamente (que no escasean tanto como se piensa), es la relación en la que puedes mirar en los ojos al otro, y decirle: soy feliz. Y que te responda con una sonrisa. O también decirle: me siento mal, no estoy bien. Y que te conteste en silencio, con un abrazo. Es la relación en la que las cosas salen del corazón, y que uno ayuda al otro porque lo necesita, no por obligación.
Aunque ser feliz no conlleva vivir en un cuento. Es una familia, en una casa, obviamente, habrá problemas. Pero el avanzar consiste en ir solucionándolos y sacando un provecho de ellos. Es probable que en el trabajo hay personas con las que no sintamos afinidad, o momentos en los que deseemos que sea la hora de irse; pero pobres de nosotros si fuéramos todos iguales, donde quedaría pues la sabiduría, el aprendizaje unos de otros. Seguramente, en cualquier relación existan roces, momentos de disputa, pero todos esos resquicios, cuando pasan, se convierten en puntos fuertes, los problemas acaban haciendo más fuertes a la pareja.
La felicidad no es solo y exclusivamente cosas buenas, maravillosas e increíbles.
Y podríamos seguir, líneas y líneas especulando con situaciones afables y de ensueño en las que seríamos plena o mayoritariamente felices.
Pero, ¿es posible ser feliz en todos y cada uno de los aspectos imaginables? ¿Sería posible en tal caso, ser plenamente feliz, sin un solo margen para la tristeza?
Creo que no, porque esencialmente, para que podamos hablar de "bueno", tiene que haber "malo"; para hablar de "negro", deberemos conocer también el "blanco". ¿Cómo sino sabríamos cuando somos felices si no sabemos que es lo opuesto, que la tristeza o la melancolía?
Ahora, pensemos como podemos conseguirla. Si quisiéramos conseguir la felicidad completa en el hogar, deberíamos pasar allí mucho tiempo, dedicarle hora,s empeño, entusiasmo, ilusión. Pero, lamentablemente, no somos eternos ni podemos dividirnos. Por tanto, deberemos dejar un poco de lado el trabajo, por ejemplo, y en tal caso no conseguiríamos la felicidad en ese apartado, pues no estaríamos rindiendo al total de nuestro potencial. Puede, quizá, que la solución se encuentre entonces en hallar el equilibrio perfecto en todas las facetas de nuestra vida. Pero, detengámonos, ¿existe la perfección? Hablamos de la harta dificultad para conseguir una total y completa felicidad, y utilizamos la perfección para ello. Y, ¿no es la perfección algo sublime, máxime? ¿Algo inalcanzable? Pues siempre cabe la mejora, por muy afanado que sea el resultado, siempre habrá un campo en el que continuar progresando. Como bien dicen muchas personas, muy sabias. La perfección, es inalcanzable.
Por tanto, no podremos encontrar el equilibrio perfecto, así que, ¿nunca seremos plenamente felices, verdad? ¿O si?
Entonces, ¿cuál sería el camino idóneo para encontrarla?
Y así, sin un final concreto, termino.
Espero que, en algunos de los comentarios, puedan resolver estas preguntas.
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